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Ayer tuve un día redondo, de principio a fin. O sea, que fué un día perfecto.

Mi día estuvo lleno de sorpresas y mucha magia.

Todo comenzó por la mañana, cuando desperté, calientita, dentro de las sábanas. El primer pensamiento que me vino a la mente fué: -que rico dormí!!- tomé una bocanada de aire fresco y crujiente de la mañana y me estiré cuan larga soy, ¡que delicia! ¿Tú te estiras cuando te despiertas?

Hace mucho tiempo que no lo hacía y mirando a mi querido perrito Rocky Balboa, me dí cuenta de que cada vez que está acostado y se levanta, se estira. Los gatitos también lo hacen. Y es que estirarse nos da una sensación de placer muy profunda. Así que decidí volver a implementar esa rutina a mi vida y comenzar cada día con estirándome y despertando mis músculos de esta forma.

Mi coche había estado parado porque al parecer se le agotó la batería, pero con ayuda de mi papá, pude deducir cual era el problema y arreglarlo, Yujjuuuu!!. Además aproveche para lavarlo y limpiar tooooodo, ¡que bien se siente traer un coche impecable!

Ayer era día de compras y fuí a mi tienda orgánica para ver que verduras habían llegado. Javier el encargado, me tenía preparada ya una caja con una variedad de verduras, maduras, frescas y deliciosas. Coliflor, acelgas, chayotes, mandarinas, manzanas, limones, etc. en fin había de todo. ¡Que agradable sorpresa!

Por la tarde fuí a mi ansiada clase de yoga. Me sentí increíble y descubrí que si bien, todavía estoy un poquito oxidada, je je, mi cuerpo “recordó” lo que era la flexibilidad y cooperó conmigo en toda la clase. Además, me acompañó una amiga muy querida, me encanta compartir cosas tan increíbles como el yoga con gente que aprecio tanto.

Terminando la clase de yoga y muy relajadas, nos lanzamos al círculo de lectura del restaurante El Mediterráneo, aquí en León. Yo nunca había ido (aunque moría de ganas) porque no me da tiempo de incorporar novelas a mi vida de momento, ya que me la paso estudiando y leyendo libros que van en mi línea de sanación, desarrollo humano, etc. Pero quería darme la oportunidad de participar en una actividad como esta.

La noche fué increíble. El círculo de lectura es mediado por un escritor de aquí de León que se llama Juan Pablo Torres. Todas las personas que asistieron tienen su propio encanto y aportaron sus ideas y opiniones sobre el libro que habían leído durante todo el mes.

Y para agregarle chispa a la velada, la chef Erika Ruiz, dueña del lugar, coordina la cena de acuerdo con el libro y su temática. La cena estuvo deliciosa y la plática muy entretenida y divertida.

Cuando llegué a mi casa, descubrí que tenía muchos seguidores nuevos del blog y eso dibujó una gran sonrisa en mis labios, me encanta saber que mi trabajo gusta y puedo ser una herramienta de ayuda para otras personas.

Me fuí a dormir cansada de un día muy agradable, lleno de actividades divertidas, orden, convivencia y actividad física. Fué un día redondo.

Amo mi vida! Y estoy muy agradecida con el universo por estos pequeños regalos que cada día me da.

¿Qué tal fué tu día? ¿Le sacaste jugo?

Hoy es un nuevo día, no lo desperdicies, vive cada momento, mantente PRESENTE en cada actividad, conversación y decisión. Y no olvides apreciar los pequeños regalos que la vida te da, como el aroma de un platillo recién hecho.

Que tengas un día muy jugosito.

De aquí la foto tan bonita

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