Este último mes ha sido un poco difícil para mí y mi familia. Hemos tenido que decirles a Dios a personas importantes en nuestra vida y hemos recibido noticias tristes. Estas últimas semanas han sido un poco pesadas.

A veces solamente quisiera meterme debajo de las sábanas y dormir hasta que el año termine y pase.

Me imagino que tú también, alguna vez has estado en esta situación o quizás estés en este momento en esta situación.

A veces lo más fácil es escapar y querer evadirse. Pero la realidad es que la vida sigue.

¿Entonces que hay que hacer?

Creo que lo primero es vivir el dolor. Muchas veces tratamos de hacernos los fuertes, decir que  así es la vida, ni modo y ya está, pero la realidad es que hay que vivir todas estas fases y sentirlas, para que podamos procesarlas y asimilarlas.

Sufrir el dolor es necesario, aceptar que sientes tristeza, negación y miedo. Localizar en tu cuerpo el lugar exacto de dónde lo sientes y de qué manera lo sientes. Tomarte tu tiempo. Y cuando estés listo, dale permiso a ese dolor de irse, de salir de ti.

Agradecerle su presencia, porque gracias a él puedes continuar y moverte hacia el siguiente paso de tu vida y comenzar a tener esperanza.

Puede ser que no tengas ni idea de cómo superar este momento o que no creas que algún día todo esto pueda pasar, pero dentro de ti, siempre está la esperanza.

La esperanza es la que te ayudará a salir adelante, a buscar de nuevo la felicidad y a superar todos los problemas o sentimientos de tristeza.

La esperanza te dará fuerzas y te enseñará el camino a seguir.

Cuando te sientas mal o que ya no puedes más, busca dentro de ti esa pequeña luz de esperanza y agárrate a ella como si fuera una tabla de salvación, TODO VA A ESTAR BIEN.

Nada te turbe,

Nada te espante,

Dios no se muda,

La paciencia todo lo alcanza,

Solo Dios basta.

-Sta. Teresa de Jesús

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