Descubre una herramienta capaz de ayudarte a llevar una vida mucho más agradable.

Una persona flexible es la que no se sujeta a una norma estricta, a un pensamiento o práctica fija y que puede ceder en algún tipo de enfrentamiento, que tiene disposición a “doblarse” fácilmente.

Una persona rígida es una persona que no sabe ceder, que hace una fijación a sus ideas y no está dispuesta a cambiar su forma de pensar.

¿A cuál de las dos perteneces? Quizás tengas un poco de ambas, por eso, mi objetivo de hoy, es hacerte pensar un poco sobre el tema e invitarte a aplicar la flexibilidad a tus pensamientos.

Convivir con una persona que en extremo rígida es súper complicado, porque además de que no se puede tener una relación fluida y agradable, es casi imposible llegar a acuerdos y resultados, donde el día a día se va haciendo cada vez más insoportable.

Este comportamiento se puede ver en todo tipo de relaciones, desde parejas, familiares, laborales y de amistad. Y lo que es peor, a veces somos extremadamente rígidos con nosotros mismos y los resultados son casi siempre negativos.

Me encanta la frase “La única constante, es el cambio” antes la odiaba, porque me encantaba quedarme en mi zona de confort y no me gustaba tener que hacer cambios en nada, ¡estaba tan a gusto así!

Pero después aprendí que si aplico esta frase en mi día a día, me ayuda a ganar la mayoría de las batallas y es verdad.

Al dar por sentado que el mundo, la gente, las personas y las situaciones están en cambio constante, me es más difícil aferrarme a mis ideas y logro trabajar con mucha más facilidad en ideas y resultados positivos.

En ocasiones no es muy agradable ser flexible y sabemes que los resultados no serán EXACTAMENTE como los deseas, pero si abres tu campo de vision, notarás que el panorama a la larga es muy agradable y enriquecedor, aunque no sea el mejor escenario.

A veces, debido a situaciones o experiencias dolorosas, nos aferramos a una idea o comportamiento que nos da seguridad y no nos permitimos cambiar esa forma de pensar, nos volvemos INFLEXIBLES y los resultados casi siempre son malos.

Si ya has comenzado a hacer el ejercicio de escuchar a tus pensamientos, comienza a detectar esos momentos y situaciones donde la rigidez se apodera de ti y empieza poco a poco a ceder.

Es importante usar el sentido común y que te des cuenta de que definitivamente hay situaciones en las que uno no debería ceder (ej. Situaciones ilegales o que van totalmente en contra de tus principios, etc.) Pero en la mayoría de los casos es algo súper útil y que definitivamente te va a ayudar a llevar a tomar decisiones más asertivas.

Así que ya sabes, la próxima vez que te encuentres en una situación así, respira profundo y pregúntate si no estarás siendo demasiado rígido. Prueba poco a poco a ir cediendo, te garantizo que los resultados van a ser estupendos.

Ahora si, ¿estás listo para divertirte, reírte un poco de ti mismo y ser flexible?

 

Foto 1 Vía

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *